Mucho antes de que los cruceros de expedición se convirtieran en una de las formas de viajar más valoradas, Le Ponant ya ofrecía una propuesta diferente basada en la navegación tradicional, el lujo discreto y el contacto directo con el mar. Este elegante velero de tres mástiles de Ponant, incorporado a la flota en 1991, representa el origen de una naviera que hoy es referencia internacional en los viajes de exploración. Su tamaño reducido, su refinado diseño y su ambiente exclusivo permiten disfrutar de una experiencia muy alejada de la de los grandes cruceros, donde cada detalle está pensado para favorecer la tranquilidad y la cercanía con el destino.
Con aproximadamente 1.489 toneladas de arqueo bruto, una eslora de 88 metros, 12 metros de manga y capacidad para únicamente 32 pasajeros, esta embarcación mantiene una de las mejores ratios de espacio y atención personalizada del sector. La tripulación, formada por cerca de 33 profesionales, ofrece un servicio prácticamente individualizado durante toda la travesía. Gracias a sus dimensiones, el barco puede acceder a pequeñas bahías, puertos exclusivos y fondeaderos inaccesibles para embarcaciones de mayor tamaño, convirtiendo cada escala en una experiencia mucho más auténtica.
Los espacios interiores destacan por una decoración elegante y luminosa donde predominan los materiales nobles, las maderas claras y una atmósfera inspirada en los grandes yates privados. Los camarotes y suites ofrecen un elevado nivel de confort, con un diseño funcional pensado para aprovechar al máximo cada espacio. El reducido número de huéspedes garantiza un ambiente relajado donde resulta sencillo encontrar zonas tranquilas para descansar o contemplar el paisaje.
Uno de los principales atractivos de este velero reside en su propia forma de navegar. Siempre que las condiciones meteorológicas lo permiten, despliega sus impresionantes velas para avanzar impulsado por el viento, recuperando la esencia de la navegación clásica. Esta característica convierte cada travesía en un espectáculo en sí mismo y proporciona una sensación de silencio y conexión con el entorno difícil de encontrar en otros barcos modernos.
La oferta gastronómica mantiene la identidad francesa que caracteriza a Ponant. El restaurante principal propone una cocina elaborada con ingredientes de calidad, combinando recetas tradicionales con propuestas internacionales. Cada servicio busca ofrecer una experiencia pausada y sofisticada, acompañada por una cuidada selección de vinos. Además, los distintos salones y terrazas exteriores permiten disfrutar de aperitivos o cócteles mientras se contempla el mar en un ambiente íntimo.
Aunque se trata de un barco de dimensiones reducidas, también dispone de espacios dedicados al bienestar y al ocio. La cubierta exterior invita a relajarse tomando el sol, mientras que las zonas comunes ofrecen rincones para la lectura, la conversación o simplemente admirar la navegación. El ambiente a bordo está marcado por la calma y la exclusividad, sin grandes espectáculos ni actividades multitudinarias, favoreciendo una experiencia mucho más personalizada.
Los itinerarios de Le Ponant suelen centrarse en algunos de los destinos más exclusivos de aguas cálidas. A lo largo del año realiza travesías por el Mediterráneo, recalando en lugares como Córcega, Cerdeña, las Islas Griegas o la Costa Azul. También navega por el océano Índico, visitando las espectaculares Seychelles, donde puede acceder a pequeñas islas y playas de difícil acceso para otros buques de mayor tamaño.
Más de tres décadas después de su incorporación a la flota, Le Ponant continúa representando el espíritu con el que nació la compañía francesa. Su combinación de tradición marinera, servicio exclusivo, reducido número de pasajeros y navegación a vela ofrece una propuesta única para quienes desean descubrir el mar desde una perspectiva mucho más cercana, elegante y auténtica.















